Inés Buenaño, Quito
Eran las ocho de la mañana y el cielo empezaba a despejarse sobre la Plaza de la Independencia, ubicada en el centro de la capital. Las personas caminaban apresuradas por llegar a sus trabajos entre vehículos que se desplazaban despacio por la calle García Moreno.
De repente, una cara conocida llamó su atención. El popular animador de televisión Jalal Dubois apareció con un chaleco rojo con el logo de EXTRA y se instaló a vocear del diario de mayor circulación del país.
El carismático presentador vivió una mañana como canillita. Quería saber cómo se ganaban la vida estos hombres y mujeres que día a día luchan en las calles para llevar el sustento a sus hogares.
Una vez afinada la voz, Jalal se alistó para iniciar la jornada. La meta era vender cuarenta diarios. “Fresco, esto acabamos rapidito”, dijo Dubois.
Y la venta inició. “Compre su EXTRA calientito”, fue la frase que soltó sin pensarlo dos veces.
De inmediato los transeúntes se acercaron a Jalal para no perderse de comprar su diario favorito. Hasta el tráfico se detuvo.
“Lleve su EXTRA, dos por un dólar”, “entérese de las mejores noticias”, gritaba para atraer a la clientela. Taxistas, estudiantes, abuelitos y hasta elegantes ejecutivos se acercaban a comprarlo. No faltó el que quiso llevarse el diario gratis, pero Jalal no lo dejó.
Un amante del Lunes Sexy se acercó para decirle que solo compraría el diario si había fotos de chicas sensuales. Jalal no se complicó la vida, sacó un esferográfico y dibujó un tremendo mujerón en una de las páginas del diario.
Al cliente no le quedó otra que sacar sus 50 centavos del bolsillo y comprar el diario.
Una de las colegialas que pasaba por el lugar no se pudo resistir al apuesto canillita que tenía en frente y no le importó sacar el billete de diez dólares que le dio su mamá para toda la semana con el fin de comprar su respectivo EXTRA.
El vendedor causó tanto revuelo en la Plaza Grande que hasta extranjeros se tomaron un foto junto al “loco” que gritaba a todo pulmón.
Entre risas y comentarios a Jalal se le acabaron los diarios. En solo treinta minutos se quedó sin periódicos.
Antes de que se retirara, una abuelita se acercó hasta a él para agradecerle por haber colaborado con el gremio de vendedores. Dubois le respondió con un gran abrazo y aprovechó para felicitarla por su diaria labor.
Él alegró a los compradores de EXTRA con sus divertidas ocurrencias, mientras adquirían el diario más vendido del país.
Más de uno se acercó a abrazarlo y aprovechó la ocasión para tomarse una foto con el apuesto canillita
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Expreso.ec se reserva el derecho de editar o no publicar aquellas opiniones que no cumplan con un uso apropiado del lenguaje.
Todos los derechos reservados © 2012 .
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.