Guayaquil, lun 06/sep/10

Salieron de sus tumbas para regresar a la vida

¡Zombies se tomaron Quito!

La gente espantada miraba cómo los “muertos vivientes” caminaban unos tras otros desde El Caracol hasta la Plaza Foch.

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Los quiteños se llevaron un gran sustos al ver a decenas de “monstruos” ensangrentados caminando por la avenida Amazonas y Naciones Unidas

Los “zombies” atacaban todo lo que veían en su camino. Este motociclista toma con humor la broma.

Jóvenes quiteños usaron su imaginación para confeccionar trajes macabros que llamen la atención en las calles.

¡Noticia de última hora! La capital fue invadida por un grupo de zombies hambrientos de carne humana. Pero no se alarmen, ni vayan a pensar que es el fin del mundo. La aparición de estos malolientes y putrefactos seres fue solamente la convocatoria del “zombie walk”.

El punto de encuentro fue el Centro Comercial Caracol, ubicado en la avenida Amazonas y Naciones Unidas (norte de Quito), donde poco a poco iban llegando los zombies, cada uno con su peor traje, el más roto, el más sucio. Había de todo, desde princesas hasta vendedores de Bon-Ice zombies. El toque especial era la sangre, la ropa desgarrada y las heridas en el rostro.

Era inevitable no dejarse contagiar por el ambiente fúnebre y los disfraces, así que decidí volverme un zombie más, me pinté la cara, me regué un poco de sangre artificial y a caminar se ha dicho.

Arrastrando los pies y levantando las manos como si estuviese sonámbula, fingí ser un muerto más, atrás se escuchaban los lamentos y alaridos del resto de zombies, incluso algunos estaban tan convencidos de su papel que hasta se tiraban al suelo fingiendo convulsiones, escupían sangre (colorante vegetal) y gritaban.

Mientras tanto los demás transeúntes no entendían lo que sucedía, no era ni el día de brujas, ni el día de los inocentes. Apenas nos miraban, quedaban aterrados y aceleraban el paso. El objetivo de esta marcha era simple: rendir tributo a la “cultura zombie” y a las películas de terror que tanto apasionan a un grupo de jóvenes quiteños, como Danilo Salazar, quien explica que todos los ahí reunidos eran amantes del cine zombie y que este era un homenaje a aquellas películas antiguas de terror, que ahora ya están olvidadas.

“Particularmente, estar cerca del mundo zombie nos permite conocer más sobre la muerte y prepararse para su venida”, asegura.

La alegría me duró cinco cuadras. El cielo de Quito nos había destinado una tarde de torrencial lluvia, con el agua el maquillaje se me corría, tenía empapados los zapatos y la ropa me pesaba. Pero cómo iba a retirarme si ya estaba a mitad del camino, cogí un cartón y me cubrí todo lo que podía.

La lluvia, los truenos y la noche ayudaron a ambientar el fúnebre trayecto, todos caminábamos ansiosos de carne humana. El desfile terminó en la Plaza Foch, cuando cuatro grupos de zombies entraron por los diferentes ingresos hacia la plaza, donde los esperaban jóvenes disfrazados de soldados y civiles, quienes supuestamente eran sobrevivientes y debían acabar con estos monstruos. Lamentablemente no había muchos combatientes, por lo que se convirtieron en víctimas de una matanza.

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