Guayaquil, lun 30/ago/10

¿sabías qué?

  • Hugo Chávez prefiere no responder a las acusaciones de Álvaro Uribe

  • Científicos argentinos aseguran que el Viagra reduce síntomas del "jet lag"

  • Reuniones cada dos meses acordaron asambleístas de PAIS y Ejecutivo

  • Canciller: "Hay algo más" detrás de hallazgo de droga en consulado de Milán

  • Acciones de Facebook cierran por debajo del precio de salida en bolsa

Portada ::Especial :: Noticia

En Guayaquil, las mujeres realizan cualquier oficio con la misma efectividad que los hombres

Detectives con "tacones", "sabuesos" de los infieles

Son mujeres normales que se dedican a descubrir lo que para algunos es apenas un misterio o una sospecha.

Redacción Guayaquil

  • Calificación:
Las gafas con cámara oculta son uno de los implementos que usan para recopilar las  pruebas al cliente No necesitan esconderse detrás de los árboles para cazar al "objetivo"; ellas demuestran tener más condiciones que los varones para resolver un caso Las detectives se valen de toda tecnología para lograr recopilar las pruebas La suspicacia, el ingenio y su ética caracterizan a Liliana Moscoso, directora del Incasi y también investigadora privada Las extensiones de cabello y pelucas son también las aliadas de las detectives al momento de camuflarse y pasar desapercibidas Muchas de las detectives continúan anunciándose en los clasificados de los periódicos, dispuestas a encontrar solución a sus dudas

El ruido provocado por los trabajos de remodelación en la acera de Lorenzo de Garaicoa da la bienvenida a los visitantes del edificio 1313. La iluminación es tenue, lo que obliga a subir apoyándose a un pasamanos con cuidado.

A lo largo del mezzanine, varias sombras de inquilinos se reflejan rápidamente sobre la pared. Voces y risas se filtran desde los rincones.

En el siguiente piso domina un silencio total, aunque por debajo de la puerta número 4 llega el sonido de varios artefactos.

Al timbrar, unos ojos pequeños pasan un vistazo por la mirilla. El picaporte se abre sigilosamente.

Sandra, una joven de 24 años y de piel canela nos recibe. Tiene la misma reacción de quien saluda con alguien de confianza: sonrisa amplia y una buena interacción.

Ella es una de las detectives de www.detectivesecuador.com. En la oficina está también su colega Martín, quien desde la ventana intenta captar los movimientos que pasan afuera.

La fémina comenta que su gusto por esta rama nació a raíz de que solicitó un servicio para investigar a su ex novio. Aquella experiencia la motivó a capacitarse y desde entonces lleva seis años en el mundo del “espionaje”.

Aclara que los casos de mayor demanda son para descubrir infidelidades, en los cuales se ha llevado algunas sorpresas.

Recuerda uno en el que una esposa despechada llamó a insistir para que investiguen a su pareja.

“Primero hice el seguimiento en moto y después en carro, hasta que llegué al objetivo: una suite de los bloques de la Pradera 2”. Según Sandra, la única forma de captar lo que ocurría allí era colocándose en la terraza del edificio aledaño. Así, con la ayuda del zoom de una cámara estuvo atenta a la escena.

“Pasó más de una hora y las persianas se entreabrieron. Era casi imposible captar un buen ángulo en esas condiciones. Pero afortunadamente conseguí grabar cuando el sujeto se sentaba en las piernas de un negro”, recuerda.

Ella no se cohibe con nada, ni le teme a nada. Pues, lejos de las lupas, anotadores y lapiceras clásicas en un escritorio, Sandra prefiere valerse de su ingenio.

“Actualmente llegan más llamadas de mujeres” cuenta mientras acomoda tres celulares diferentes en su escritorio. A juicio de ella, estos casos requieren de más cuidado. “Hubo una ocasión donde las principales presas han sido lesbianas”. La involucración fue tal, que acudió con una de sus colegas a la discoteca Vulcano.

Así al ritmo de la música alternativa se codeó con dragqueens subidos en tacones de 15 cms. La investigación finalizó en las terapias de fundaciones gay, donde “camuflando” su identidad consiguió obtener pruebas de las amantes lesbianas.

Comandado por mujeres
Una foto donde aparece con cerquillo y bucle ochentero resalta en el carnet de la detective Paulina Rodríguez, quien lo muestra orgullosa al saludar.

A los 18 años supo que su destino no sería el mismo que el de sus compañeras de la “U”. Ingresó a la agencia Pía, en Guayaquil, como secretaria de un detective privado. Sin darse cuenta estaba inmiscuida en el arte de espiar.

Es así que viajó a Chile para estudiar en la Escuela de Detectives. Años después, con credencial en mano, regresó a nuestro país para formar una compañía integrada solo de mujeres. “Nos sabemos cuidar más que los hombres a la hora de dejar indicios y señales”, dice para justificar su decisión.

Vendría entonces la selección de su personal. “Acá la mayoría son recomendadas y yo misma las he capacitado paso a paso”, indica. Hoy, veinte años después, ellas son “las chicas detectives”, cuyo “centro de inteligencia” no es nada más que el domicilio de Paulina, ubicado en una ciudadela del sur de la ciudad.

Ellas coinciden que para esta actividad, a más de tener una preparación teórica y práctica, se tiene que contar con una personalidad especial. “Ser muy paciente, porque la investigación requiere de ello y también muy curiosa.” La imagen será opcional, ya que las mujeres “tenemos las ventajas de poder cambiar de look, dependiendo del tipo de trabajo”, asegura Paulina.

Bajo la lupa
Más al norte, en la ciudadela Urdesa, encontramos a Liliana Moscoso, una periodista retirada de los medios, quien dirige la Escuela Latinoamericana de Seguridad (Incasi), en Guayaquil.

Al recorrer visualmente la escuela, varias infografías de espionaje adornan los corredores.

De inmediato, Mosoco nos recibe con un estrechón suave de mano, luciendo un jean y blusa negra, que contrastan con su cabello dorado recogido. Orgullosa refiere que la influencia fue gracias a su padre, un oficial retirado de las Fuerzas Armadas, y a su esposo, quien es ingeniero en las ciencias de la seguridad.

A sus 36 años su labor es procurar la capacitación online y presencial para detectives privados. “Ahora uno puede especializarse en esta actividad y no hay un requisito que lo excluya”.

Comenta que sus conocimientos también le han permitido realizar investigaciones personales y familiares. “Hay ocasiones que me vienen a buscar conocidas para que siga a sus esposos”. Entre risas cuenta que en esos momentos le toca hacer de psicóloga y abogada.

“Hay quienes no lo hacen para pedir el divorcio. Simplemente quieren saber si son engañadas”. En dichas circunstancias les hago entender qué pueden perder y las decisiones que deben tomar”. Si no comprenden, Moscoso prefiere no investigar para evitarles un momento desagradable.

Incluso, lo evita en su vida privada . “¿Qué saco siguiendo a mi esposo? Tengo que respetar su espacio”, dice.

Y es que la mujer no actúa sino tiene motivos. Por tanto, no descarta espiar a su amor en un caso extremo. “Donde investigue y descubra algo, hasta ahí llegamos”, dice para ejemplificar.

Uno de los ejercicios clásicos que emplea al ingresar a un sitio desconocido es fijarse si una persona ha estado minutos antes allí. “Sea por la colilla de un cigarrillo, huellas de zapatos, o si hay marca de lápiz de labio en un vaso, etc. Soy muy observadora”, dice.

Lo más investigado
Paulina está consciente que puede valerse de varias tácticas para llegar al objetivo.

“Me he camuflado como vendedora de lotería, de encuestadora, e incluso de obrera”, comenta. Además tanto a ella como a sus pupilas les ha tocado investigar casos en áreas tan diversas como “las conyugales, narcotráfico, personas desaparecidas, entre otras”.

Para dichas circunstancias, el uso de botones, relojes y lentes equipados con cámaras ocultas es un aliado para estas detectives.

“Antes el detective tenía que acercarse tanto para tomar una foto que casi siempre le daban una golpiza o tenía que salir corriendo”, recuerda Paulina.

Toda tecnología es válida hasta dar con lo que ellas buscan: el beso en la boca o una reunión donde se pilla a un empleado dando información a la competencia, etc.

Sin embargo, por sobre cualquier artefacto y disfraz, debe realzar la ética en el trabajo.

“Lo principal es evitar llevar a un cliente al lugar de los hechos, porque no sabemos qué actitud podría tomar”, explica.

La detective recuerda que a principios de su profesión cometió el error de llevar a la cliente hasta el motel donde estaba su esposo.

“La mujer perdió el control y se lanzó al carro del sujeto. Él lo que hizo fue arrancar y arrastró a la señora durante el trayecto”, cuenta.

“Aquello puede llegar no solo a la agresión, sino también al asesinato” explica.

Así, tras horas de acecho, estas mujeres se dedican a observar donde otros no lo hacen y a descubrir lo que para algunos es un misterio o solo una sospecha.

COMENTAR:

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Expreso.ec se reserva el derecho de editar o no publicar aquellas opiniones que no cumplan con un uso apropiado del lenguaje.

Comentario: (256 caracteres máximo)

 

Todos los derechos reservados © 2012 .
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.