El amor enfermizo de Elsa Maricela Balcázar Romero la llevó a ponerse de acuerdo con su amante, Franco Alejandro Calderón Suárez, para acabar con la vida del marido engañado, Henry Patricio Pereira Apolo, de 30 años, a quien liquidaron de 2 tiros en la cabeza.
Este conmovedor hecho de sangre ocurrió la noche del sábado, a las 22:00, en la vivienda que los esposos ocupaban junto a la mina denominada “La Cascada”, donde la víctima trabajaba como guardia en un asiento minero del cantón Portovelo.
Cinco años casados
Elsa Maricela, de 22 años, oriunda del sitio Libertad, llevaba casada con Henry Pereira Apolo algo más de 5 años. Él era nativo del sitio El Brasil, de la parroquia La Bocana y frecuentemente la pareja mantenía peleas. Ella indicó que su esposo la celaba hasta con el viento, además enfrentaba la crisis de histeria que tenía su marido por no poder tener hijos.
Entre los vecinos y trabajadores mineros era vox populi que ella se veía con un “segundero”, comentario que llegó a oídos del esposo, quien lo tomó como pretexto para dedicarse a la bebida.
El crimen
En esa circunstancia, la tarde de este último sábado, en la casa donde habitaban los esposos, Pereira Apolo se puso a beber con unos amigos y en vista de que el anfitrión se quedó dormido, ellos se marcharon.
Cerca de la medianoche, unos vecinos escucharon dos balazos y de inmediato gritos y llanto de la mujer, quien manifestó que Henry había salido a orinar y en ese instante dos tipos que iban en una moto se le acercaron y le dispararon dos veces… “Fueron unos sicarios, fueron unos sicarios”, repitió un sinnúmero de veces y besaba la frente al marido pidiéndole a Dios que le salve la vida.
Con ayuda de amigos, en una camioneta llevaron al herido hasta un centro médico de la ciudad y en vista de la gravedad lo trasladaron a Piñas, pero solo fue para comprobar que había fallecido.
En ese preciso momento cruzó por el lugar un patrullero de la Policía comandado por el capitán Rommel Calderón, quien junto con agentes de la PJ llevaron el cuerpo a la morgue del hospital Luis Moscoso Zambrano.
Desenmascaran a los asesinos
La sagacidad de los agentes de la Policía Judicial de Piñas, al mando del suboficial Joder Bustamante y los sargentos José Aguilar y José Torres, hizo sospechar de la actitud teatral de la mujer del occiso, quien abrazaba con demasiada efusividad al fallecido.
Cuando llegaron los parientes del muerto, ella se marchó de la casa, siendo seguida por varios agentes sin que se diera cuenta, logrando escuchar a la fémina cuando hablaba por celular con su amante, a quien le dijo “mijo, mijo, dónde estás, te cuento que la Policía sospecha de mí, pero de ti no sabe nada”, para de inmediato ser detenida por los acuciosos agentes del orden. Al revisar el celular se pudo constatar varios mensajes en los que se evidenció que el crimen fue planificado.
Elsa Balcázar al final aceptó que junto con su amante Franco Alejandro Calderón planificaron la muerte de su esposo para lo cual le entregó una pistola.
Indicó que esperaron a que Henry se durmiera, a quien consideraba un estorbo, para ingresar a la casa, donde su amante Franco Alejandro le disparó por dos ocasiones hasta matar a su rival.
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