Después de seis días de agonía, falleció el segundo colombiano, de los tres que fueron madrugados a plomo el martes, 22 de junio, cerca del sector Tres Bocas, en la vía Perimetral.
Uno de ellos, Luis Eduardo Posada Reyes, de 33 años, falleció en el mismo lugar dentro del auto plata Fiat Río, de placas PBH-5034, mientras que los dos acompañantes, Jaime Restrepo Romero, de 34; y Juan Camilo Gañón Monsalves, de 28 años, quedaron heridos de gravedad por lo que fueron movilizados al hospital Guayaquil y horas más tarde al Luis Vernaza.
En aquel momento, la coordinadora médica del área de emergencia del hospital Luis Vernaza, Mónica Altamirano, informó que la salud de los dos sujetos tenía pronóstico reservado.
Agregó que Restrepo tenía tres balazos en el hombro derecho, tórax y cuello. El mismo día, Restrepo Romero regresó al hospital Guayaquil con el historial clínico 739390, donde falleció a las 14:30 del domingo.
Uno de sus hermanos, Camilo Restrepo, pide que se investigue el hecho. “Sospecho que le han administrado alguna sustancia desconocida en el suero que le provocó la muerte”, denunció en el parte policial.
Según Camilo, su hermano fue envenenado dentro del área de salud y pidió a los médicos de la morgue que tomen muestras del cuerpo para enviarlas a su respectivo análisis y determinar si fue envenenado o no.
La necropsia del cuerpo de Restrepo fue realizada y las muestras trasladadas hasta el hospital de Infectología Izquieta Pérez.
Médicos dan su versión
Ante la denuncia del hermano del fallecido, los médicos del hospital Guayaquil acudieron a rendir su versión ante la Fiscalía. La doctora Maritza Barros Sempértegui manifestó que el médico de turno, Álex Cruz Velasco, y la licenciada Luz Araujo atendieron al paciente Jaime Restrepo Romero, quien estaba en el ambiente seis, cama cinco del cuarto piso.
Llegó con heridas múltiples y signos vitales inestables. “El domingo, a las 13:40, presentó presión arterial alta y se le realizó una entubación por la boca para proporcionarle una respiración mecánica. Se le hizo reanimación cardiopulmonar severa por 50 minutos, pero no respondió. Se declaró al paciente muerto a las 14:30, siendo trasladado al área de necropsia del hospital. A las 18:30 llegó el fiscal Julio Vacacela (...) El paciente siempre tuvo custodia policial”, explicó la doctora.
Fiscal investiga
El fiscal de la Unidad de Sicariatos, Julio Vacacela, manifestó que todavía están en investigaciones y no se puede adelantar nada hasta que se hayan realizado los análisis de las pruebas enviadas al hospital Izquieta Pérez. La autoridad habló con los médicos de turno en el hospital Guayaquil y se llevó como pruebas los medicamentos que le suministraban y el historial clínico.
Hasta el momento se desconoce la identidad de los asesinos, pero los sicarios habrían llegado desde Colombia para matar al empresario Luis Eduardo Posada y para no dejar testigos dispararon a los otros dos.
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