Igual que todos los días porque esa era su ocupación habitual, dos pescadores que salieron a las 06:15 en una moto para sus faenas no llegaron a su destino final en el embalse de la represa Tahuín.
En la mitad del trayecto fueron asesinados con tres balazos y los cuerpos quedaron tirados al costado de la vía, mientras que la moto, un casco y las gavetas estaban esparcidas entre la vegetación de la zona.
Las víctimas fueron: Gonzalo Gregorio Benavides Rogel, de 43 años, oriundo de Alamor, y Ángel Antonio Pacheco Guamán, de 44, y nativo de la parroquia Piedras– Piñas.
El hecho sucedió a unos 6 kilómetros (sitio Mates) de Arenillas y la gente no encuentra explicación a este caso, además coincide que podría tratarse de una equivocación, ya que los fallecidos eran bien llevados con sus vecinos de La Alborada y San Vicente, donde habitaban.
Por las huellas de monte arrasado a la orilla de la carretera presumen que los abatidos fueron perseguidos algo más de un kilómetro y posiblemente heridos o por la desesperación se salieron de la calzada chocando contra unas piedras, donde fueron liquidados por sus verdugos.
Criminalística y el fiscal de turno, Dr. Wilson Merino, realizaron el levantamiento de los cadáveres que después fueron llevados a la morgue de Arenillas.
Hace 15 días, un kilómetro más adelante donde sucedió esta desgracia, un joven fue perseguido para robarle su moto y lo dejaron herido.
Militar hallado en cajuela de carro
En un callejón de las calles Los Ríos y la N, de la ciudadela Las Palmeras, periferia de Santa Rosa, en la cajuela de un vehículo fue encontrado el cadáver de un militar. El carro Suzuki Forsa 1, de placa PJV- 840, color rojo tomate, permanecía estacionado, sin dar señales que alguien se encontraba en el interior. Avisaron a la Policía y los uniformados descubrieron el cadáver.
Ayer, cerca del mediodía, se pudo establecer que el fallecido era Jesús Obando Quiñónez, de 35 años, sargento primero del Ejército en la brigada No. 1 de El Oro, en servicio activo y divorciado.
Miembros de la farándula orense, enterados de lo ocurrido, lo identificaron como uno de sus miembros que el año anterior se adjudicó un premio en el concurso provincial “Nuevas voces y talentos”, en el género de música rocolera.
Entre sus amigos lo conocieron como un talento que iba en auge permanente. Era propietario del pequeño automotor en el que posiblemente después de liquidarlo a golpes y asfixiarlo lo dejaron metido en el portamaletas.
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