Guayaquil, mié 16/jun/10
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¿Quién mató a la esposa del asambleísta?: Un manto de misterio cubre este hecho de sangre en Machala (II parte)

¡Las últimas horas de Jéssica!

Hay muchas preguntas alrededor del extraño asesinato de la joven y hermosa señora Nuques Coronel.

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Esta es la mesa donde Jéssica Nuques se sentó junto a sus amigas. Las balas atravesaron los vidrios del local que ya fueron cambiados.

En la planta baja de este local, en la esquina, Jéssica y sus amigas se sentaron a conversar.

Con sus hijos y esposo, el asambleísta Carlos Zambrano Landín.

La casa donde vivía la víctima. Hoy está resguardada.

El crimen de Jéssica Nuques Coronel, la esposa del asambleísta de Machala, es un misterio. La Policía investiga los pormenores, pero no da  información a la prensa. Todo se mantiene envuelto en el manto de un total hermetismo. Ni siquiera los deudos conocen lo que hasta el momento se ha indagado. La fiscal Silvia Zambrano, encargada del caso, se mantiene en Quito. La autoridad, aunque no mencionó detalles sobre el caso dijo que la denuncia fue instaurada por el viudo.

Su último día
Aquel jueves 27 de mayo del presente año, la impecable Jéssica -quien este 27 de junio cumpliría 36 primaveras- antes de terminar su jornada de trabajo en la empresa de su suegro, Víctor Zambrano, a las 18:30 habló por teléfono con Asdrúbal Zambrano, tío político y jefe a la vez, con quien ultimó detalles sobre el listado de todo lo que se pagaría esa semana en la empresa. Algo de lo que ella se encargaba religiosamente. Se presume que por este motivo salió  entre las 18:40 o 19:00. 

- “Le hice algunas indicaciones sobre estos pagos y de allí no hablé más con ella”, dijo el pariente. 

La esposa del asambleísta Carlos Zambrano Landín se dirigió a su casa, ubicada en las calles 25 de Junio y Circunvalación, a escasos cien metros de las oficinas  donde laboraba. Aquella noche del jueves cayó la ceniza por la erupción volcánica del Tungurahua, pero ella tenía que reunirse con unas entrañables amigas,      -entre ellas la “Zuca”, todas  conocidas desde hace  años. La cita era en la noche y según escasas versiones, “se celebraba el cumpleaños de una de ellas”. Hasta tanto en su casa se bañó, se arregló el cabello y se maquilló meticulosamente como siempre y se vistió. Se puso unos zapatos de tacos altos, pantalón rojo y una blusa blanca. Su cabello negro azabache lucía radiante y en general su apariencia era la de una dama sumamente bella y elegante, tal como la conocía la sociedad machaleña.
 “Ella siempre lucía bien”, nos dijeron nuestros compañeros de trabajo.
Según los deudos, Nuques habría acudido a las 21;15 a la cita en la cafetería, ubicada a cinco cuadras de su domicilio. Se trasladó en su modesto carro de marca china. Pero le tocó esperar a sus amistades. 

Cuando el grupo de féminas se reunió, entró al local, donde se supone conversaron cosas de mujeres. Pero en ese mismo momento los asesinos estudiaban los últimos detalles para cometer el crimen.

Las cuatro mujeres se sentaron en una de las mesas esquineras del lugar. Desde el exterior se visualiza con facilidad hacia el interior porque las paredes son de vidrio.

Dos amigas se ubicaron frente a Jéssica y la tercera a su lado. Nuques se sentó al extremo, del lado de la pared de vidrio. 

El asesino llegó aproximadamente a las 21:45. Se dice que llevaba puesto un casco, aunque,         -demostrando lo complicado de este caso- hay otros que aseguran  que cargaba una gorra. Pese a que en algunos medios de comunicación locales se dijo que el individuo “había preguntado por Jéssica, Asdrúbal Zambrano  desmiente esa versión.

- “Una de las amigas me dijo que  no pudo ver  el rostro del asesino,  porque en ese instante mandaba un mensaje por celular.  Cuando escuchó los balazos, alzó la mirada y vio los  brazos  extendidos del hombre con el arma sostenida con las dos manos”. Esta es parte de la versión que contó una de las señoras a los deudos.

Se conoció que las amigas de la víctima se agacharon, arrastrándose por el piso y enseguida se refugiaron en el baño.
El cadáver de Jéssica quedó semirecostado, sentado en el piso. Un estallido de sangre manchó su ropa impecable. Nunca imaginó que aquel día su vida terminaría así trágicamente. Sus hijos en casa la esperaban, pero lo que les llegó fue el dolor, la tristeza infinita.

Las testigos de este hecho según pudimos averiguar entre el hermetismo de las autoridades rindieron sus declaraciones.
El criminal disparó contra la   esposa del asambleísta, pero algunos tiros fueron a parar a las paredes de vidrio.

 

¿Por qué no la mataron antes?

Resulta curioso pensar que el asesino   no haya actuado mientras  Nuques estaba  sola en su carro esperando a sus amigas.  Pero sí lo hizo cuando la víctima  se hallaba acompañada. ¿Por qué ?
¿Por qué también no le disparó a través del vidrio, desde donde era un blanco fácil, sino que se expuso al entrar al restaurante?
Si  es cierto que el asesino no preguntó nada podrían pensarse dos cosas:  que a lo mejor se equivocó de persona o que la conocía muy bien.
Luego de cumplir con el objetivo,  el individuo, supuestamente vestido de pantalón corto y camiseta deportiva,  que ingresó a Bistro Bar-Restaurant  salió del lugar.

Según las versiones, el hombre  corrió por la calle Circunvalación Norte, donde lo esperaba un sujeto en una moto color rojo, en la cual arrancaron a toda velocidad. El legislador de Alianza PAIS, Carlos Zambrano Landín, en ese entonces  cumplía una misión oficial en Cuba.

Sus allegados se contactaron con él vía celular y le comunicaron la desgracia.
El restaurante Bistro después del brutal ataque del sicario quedó con dos vidrios rotos, pero estos fueron cambiados. Hasta el momento el local no ha reabierto sus servicios. ¿Pero cómo él o los sicarios sabían que a esa hora ella estaría en el sitio? ¿Cómo y por quiénes estos tipos se enteraron?

 

Tenía planes de hacerse cristiana

Entre los planes de Jéssica estaba convertirse en cristiana, incluso solicitó a un allegado que le consiguiera una Biblia. La familia Zambrano tiene de pariente a un pastor en Nueva Orleáns, quien en el mes de marzo pidió a la hoy fallecida  que reuniera a todos para hablarles de Dios.

- “Le comentábamos a ella  de la palabra”, dijo Asdrúbal Zambrano.
- “Era una mujer trabajadora e independiente. Siempre inculcó buenos principios a sus hijos”. 

El asambleísta Carlos Zambrano Landín, por su parte,  luego de dar su versión en Quito  viajó a Manabí junto a sus tres hijos. El domingo regresó a Machala.  
Margarita García, de 55 años,  es una de las personas que conoció a Jéssica desde su niñez y adolescencia. “Ella fue compañera de mi hija en el colegio. La madre, una señora muy humilde, trabajaba en el comisariato del Banco de Fomento”. Comentó que  se impresionó al ver la noticia sobre el asesinato de la ex compañera de aulas de su hija. “No comprendo por qué le quitaron  la vida a una madre de familia”. 

El coronel Hugo Villacís, jefe del Comando de Policía de Machala, al preguntarle sobre cómo van las investigaciones manifestó que estas iban adelante y que habían varias hipótesis, pero que todo es reservado.

Hasta tanto una pregunta salta en la mente de los machaleños, ¿quién y por qué mataron  a Jéssica?

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