La ayuda humanitaria internacional comenzó a llegar el miércoles para los refugiados uzbekos de Kirguistán que huyeron de la violencia interétnica en el sur del país, y la situación amenaza con volverse catastrófica, según la ONU.
Miles de uzbekos de Kirguistán se aglutinaban en la frontera de Uzbekistán, que restringió el acceso a su territorio tras los enfrentamientos en el sur de Kirguistán, que causaron cerca de 190 muertos, según el balance oficial.
Bajo la canícula, centenares de personas, en especial mujeres y niños, estaban alrededor de un puente que une a ambos países, cerrado con grandes bloques de cemento y alambrados de púas, a 5 km de Osh, segunda ciudad de Kirguistán y uno de los focos de la violencia que estalló el viernes.
Sólo cinco o seis tiendas fueron instaladas en el lugar, mientras que una cisterna vieja y oxidada es la única fuente de agua.
"¡Que nos envíen soldados de mantenimiento de paz!" suplica Goulia, de unos 30 años. "No podemos regresar a nuestras casas. Es muy peligroso, nuestras casas fueron quemadas".
"No se puede confiar en el ejército, no se puede confiar en la policía. Transformaron a Osh en un cementerio", dice la joven, que como muchas otras personas no quiere dar sus apellidos. "Escondemos a las muchachas en los sótanos para que no las violen".
"No recibimos ninguna ayuda. Dormimos en la calle con los niños, incluso bajo la lluvia. Hace cinco días que estamos aquí. Nadie viene. La gente tiene hambre y sed. No hay medicamentos", dice Mojidil, de unos 40 años.
Uzbekistán, que recibió más de 100.000 refugiados tras los enfrentamientos sólo acepta heridos. Unas 275.000 personas en total habrían sido desplazadas, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que descubrió nuevos lugares donde hay miles de personas desplazadas, calificó por su parte de "inmensa" la crisis humanitaria surgida de la violencia interétnica.
Un primer avión de carga con ayuda humanitaria internacional llegó el miércoles a Andijan (este de Uzbekistán), con 800 tiendas de ACNUR, indicó a la AFP un responsable del ministerio uzbeko de Situaciones de emergencia.
Otro avión llegó más tarde y hace parte de un grupo des seis aviones que traerán 240 toneladas de ayuda de aquí al fin de semana, según ACNUR.
Por su lado, el ministerio ruso de Situaciones de emergencia envió a Kirguistán el miércoles tres aviones con víveres y cobijas.
Ante la amplitud del fenómeno, se esperaba el miércoles la visita del diplomático estadounidense Robert Blake a Taskent, la capital uzbeka, y al valle de Ferghana, cerca de la frontera kirguisa.
Blake, encargado de misión por la Secretaria de Estado Hillary Clinton, "llegará el viernes a Biskek, la capital kirguisa, donde mantendrá conversaciones directas con el gobierno el sábado", indicó Philip Crowley, portavoz del departamento de Estado.
"La crisis humanitaria se agrava y estamos dispuestos a enfrentarla", añadió el portavoz.
Por otra parte, el secretario del Consejo de Seguridad kirguiso, Alik Orozov, viajó el miércoles a Moscú, donde tiene previsto reunirse con su homólogo ruso Nikolai Patruchev y el ministro ruso de Relaciones Exteriores Serguei Lavrov, indicó la agencia Itar-Tass.
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