Los restos del sargento Édison Mario Zambrano Zurita, de 39 años; y Carlos Barrera Yambay, de 35, los miembros de la Infantería de Marina que fueron asesinados la madrugada del domingo, en la ciudadela Sauces 4, fueron sepultados ayer en la tarde.
Zambrano Zurita recibió cristiana sepultura en el camposanto Parque de la Paz y Barrera en el cementerio de Milagro, su ciudad natal. Ambos fueron muy amigos, tanto que la muerte se los llevó por igual.
Durante el velorio, el dolor se notó en los rostros de los deudos, quienes esperan se haga justicia y se capture a los asesinos. La Fiscalía y Policía iniciaron las primeras indagaciones. Al momento se investiga la verdadera identidad de “ Ramoncito”, quien según los moradores del sector de Sauces 4, Mz. 369, ha robado en algunas viviendas del lugar.
Viuda puso denuncia
En la Fiscalía ya reposa la denuncia que puso la señora Norka Fuentes Tamayo, en la que indica que todo ocurrió mientras su esposo, Édison Zambrano Zurita, y el cabo Carlos Barrera conversaban dentro del carro de propiedad del primero, cuando apareció un joven de 20 años que gritaba desesperadamente que “no lo mataran”. “Atrás del muchacho, conocido en el sector como “Ramoncito”, venían unos sujetos en una camioneta”, indica la denuncia.
El chico se metió en el auto estacionado en la manzana 369 de Sauces 4, instante en que uno de los victimarios se bajó del vehículo en que andaba para agarrar a “ Ramoncito”.
Los infantes de Marina, que vestían de civil, enfrentaron al individuo, con quien forcejearon y pelearon. Pero el otro homicida, de estatura mediana y cabellos crespos, se bajó y disparó contra los infantes de Marina, cuyos cuerpos quedaron botados en la calle. Cada uno recibió un disparo en la cabeza. Norka Fuentes, quien también se encontraba en el lugar, se salvó de milagro, ya que una bala le pasó rozando el pómulo.
La Fiscalía ha solicitado que se investigue si en dicha vía existe un ojo de águila, y así poder tener imágenes de los delincuentes. También se recogerán versiones de varios vecinos de los fallecidos y de otras personas.
Byron Zambrano, padre del sargento, indicó que la camioneta en que andaban los asesinos sería una doble cabina, color gris y vidrios ahumados. Inclusive conoce que una persona habría tomado el número de placas del vehículo de los criminales, el cual ya reposa en la PJ.
Por defender
Las investigaciones en torno a este doble asesinato se iniciaron. Hasta el momento todo apunta a que los uniformados fueron baleados por defender a “Ramoncito”, quien es buscado para que rinda su declaración.
Algunos moradores de la escena del crimen dijeron que “Ramoncito” es conocido en el sitio.
Consternación en Milagro
La tarde del domingo, pasada las 17:00, los habitantes de la ciudadela Bellavista, en las calles José María Egas y Río Zamora, suroeste del cantón Milagro, se llenaron de consternación por la llegada del féretro de Carlos Barrera Yambay, Cabo I de la Infantería de Marina, asesinado a tiros la madrugada del domingo en la ciudad de Guayaquil.
Habitantes del sector mostraban en sus rostros sorpresa y desconsuelo. Algunos, con las manos en sus bocas, veían cómo la familia del occiso se desmoronaba en medio de lágrimas y gritos al cielo, mientras era bajado el cofre mortuorio para luego ser ingresado en el domicilio donde Barrera vivió los primeros años de su vida.
La mañana del lunes, alrededor de 40 elementos pertenecientes a la Marina llegaron hasta la casa del velorio para dar el pésame a los deudos y rendirle el homenaje protocolario, ubicándose a los costados del féretro. Seres queridos, abrazados a la caja, lloraban desconsoladamente mientras una bandera del Ecuador cubría el cofre.
Los familiares, dolidos aún por la irreparable pérdida, no quisieron dar declaraciones de ningún tipo, y restringieron en primera instancia el acceso a la prensa. “Retírense por favor”, dijo una persona que manifestó ser primo del fallecido.
El sector donde recibe velación el cuerpo de Barrera es humilde y sus calles son de tierra y polvo; vecinos manifestaron que el uniformado era de aquellos chicos que gustaban del deporte y que jugaba con sus amigos de la infancia en esas mismas calles.
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